"Verdor sobreviviente en mis escombros:
en mis ojos te miras y te tocas,
te conoces en mí y en mí te piensas,
en mí duras y en mí te desvaneces.

domingo, 22 de mayo de 2011

Adiós

Y así, de pronto te brotaron alas y entendí que para decir adiós, se debe tener paz en el corazón, por que es más que una despedida, es desearte un buen viaje, es decirte con el alma llena de amor: "A Dios encomiendo tu alma".

Todas las preguntas que rondaban mi cabeza, ya han sido respondidas, tantos "por qués", tantos "y si" ahora no importan porque al fin eres libre, terminaste tu misión y probablemente tendrás otra por iniciar... Si corremos con mucha suerte quizá el destino nos haga reencontrarnos en otra vida, en otras formas, pero con la misma esencia.

Así que hermano, A Dios encomiendo tu alma.


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